Chile es un paraíso, y lo sabemos. Tenemos condiciones medioambientales inmejorables para tener cultivos orgánicos, por eso trabajamos a conciencia para cuidar el medio ambiente, porque nos beneficia a todos.

Hablamos con propiedad de lo orgánico, porque lo vivimos todos los días, porque “somos uno” con la naturaleza, y eso nos hace responsables de cuidar la biodiversidad.

Un campo orgánico debe cumplir varias condiciones, una de ellas es evitar el uso de pesticidas sintéticos, herbicidas, ni menos fertilizantes artificiales, porque afectan al planeta.

Amamos los animales, y la naturaleza necesita de ellos. Los corredores biológicos logran un equilibrio medioambiental único, atrayendo a chinitas y avispas, que en conjunto con ovejas, gansos, patos y gallinas, trabajan junto a los agricultores, para que nuestras frutas crezcan en armonía y libres de plagas; propias de un ecosistema orgánico.