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Aceite de Coco: un aliado para conservar la línea y la salud.

Qué rico es escuchar el sonido del aceite en la sartén, ver y oler como se doran nuestros alimentos preferidos. Qué rico sería poder hacer esto sin sentir que estamos dañando y engrasando malamente nuestro cuerpo, más aun, sabiendo que estamos haciendo algo saludable... Buenas noticias: con el aceite de coco esto es una realidad. Déjenme explicarles porqué.

 

A las grasas se les puede categorizar como ácidos grasos de cadena corta, cadena mediana, cadena larga y muy larga dependiendo de las moléculas de carbono que contengan. Entre más grande sea la cadena, mayor será la carga que el cuerpo tendrá para degradar dichas grasas. Lo ideal es consumir grasas cuyo contenido sea de ácidos grasos de cadena corta y cadena mediana debido a que sólo estas son convertidas en energía inmediatamente y no se almacenan como las grasas de cadena larga y muy larga. El aceite de coco contiene ácidos grasos esenciales de cadena mediana, este no es el caso de los aceites para cocinar más comunes como el aceite de girasol, soya y maíz. Además, esta propiedad hace que se mantenga estable con el calor es decir que sea adecuado para cocinar a altas temperaturas.

 

El aceite de coco contiene 2.2 calorías menos por gramo que los clásicos aceites con los que solemos cocinar. Una cucharada de aceite convencional contiene 90 calorías, una cucharada de aceite de coco contiene 68 calorías. Más aún, el aceite de coco es una grasa que promueve la pérdida de peso pues los ácidos grasos de cadena mediana hacen que la velocidad del metabolismo aumente de una forma considerable haciendo que se quemen calorías en exceso.

Además de que no engorda, el aceite de Coco es beneficioso para nuestra salud.

Está compuesto de 48% de acido laurico (la fuente más alta después de la leche materna), 7% de acido cáprico, 8% de acido caprílico y 5% de acido caproico. Todos estos ácidos resultan ser antimicrobianos, antivirales y antifungales poderosos que arrasan con algunos de los microorganismos más peligrosos que existen. Es, también, un excelente alimento para nuestro cerebro por las llamadas cetonas, producidas por el hígado al procesar estos aceites de cadena mediana; pura energía para el cerebro, producidas desde estos ácidos grasos que representan, por ejemplo, el 25% de la energía del recién nacido para sobrevivir.

Y hay más: gracias a estas cetonas, se están comenzando a descubrir que el aceite de coco puede no sólo proteger contra la incidencia de la enfermedad de Alzheimer, sino que tal vez podría revertir el proceso, así lo han demostrados varios estudios sobre pacientes con la enfermedad.

 

Es extraño darse cuenta de que los extraordinarios beneficios del aceite de coco para nuestra salud se conocen desde los años 50, objeto de innumerable estudios, y que sin embargo su consumo ha sido tan poco promovido favoreciendo otros aceites dañinos para nuestro organismo. Los invito a investigar al respecto.